Cuestionar algo implica un espíritu inquieto que busca explorar… es una enunciación que exige una contestación. El preguntar abre un camino, así se hace importante prestar atención a ese nuevo pasaje en vez de quedarse inmersos en el que queda atrás.
Muchas veces la sofocante coacción de lo dado reprime el espíritu, adoctrinándolo y obligándolo a obedecer con una aparente ceguera sin cuestionar y aceptar el statu quo. Por ello, se hace necesario estimular el adormecido espíritu y comenzar a cuestionar un poco.
A partir de un simple cuestionamiento podemos llegar a generar grandes ideas, buscar espacios no explorados e incidir en ellos, tal como lo han demostrado reconocidos personajes de la historia. Entonces, realmente vale la pena detenernos un poco en la vorágine cotidiana y tomarnos el tiempo para comenzar a pensar y a cuestionarnos ciertos hechos que se nos presentan como naturales y generar nuevos espacios para el debate y el intercambio de ideas. Es hora de que marquemos nuestro propio sendero para caminarlo tal como lo anhelamos, sin imposiciones vacías y carentes de significaciones reales. Animémonos. Caminemos. Desafiemos las reglas.
“Todo lo aparentemente conocido
se convierte en algo digno de ser cuestionado,
es decir, digno de ser pensado”.
M. Heidegger.