Calles que parecen autopistas, innumerables puentes, autos y autos por doquier y la historia que pulula por sus rincones. Se sitúa en las orillas del río Moskva y es uno de los centros culturales del mundo. Combina diversos estilos arquitectónicos y ostenta uno de los sistemas de subterráneo más profundo del mundo. Así es Moscú: una ciudad llena de contrastes que nos invita a descubrir infinidad de rincones.

¿Qué ver en Moscú? Es una ciudad enorme, hay mucho para ver y para todos los gustos, así que vamos con un breve pantallazo:

.La Plaza Roja, el símbolo de la ciudad. Con lluvia, con sol, con nieve… siempre radiante: así es ella, Krasnaya Ploschad y nunca deja de deslumbrar. Allí mismo se ubica la Catedral de San Basilio, a la cual se puede ingresar y apreciar el hermoso arte ruso. Sin dudas, la joya aquí es el famoso Kremlin de Moscú, con sus inconfundibles paredes de ladrillo rojizo. Del otro lado de las murallas se encuentra el museo del Kremlin que vale la pena visitar. Otro edificio emblema de la plaza es el GUM, que hoy es hogar de las marcas de lujo, pero antes funcionó como un gran almacén. De noche, miles de lamparitas iluminan su silueta y parece un dibujo.

.Arbat: Reminiscencia de la aristocracia y souvenires. En esta elegante calle con casitas de color pastel vivía la aristocracia rusa, antes de la revolución de 1917. Hoy, es el hogar de miles de locales que ofrecen un recuerdo de Moscú: desde los clásicos gorros anti-frío (ushanka), imanes con típicas imágenes, hasta remeras con el escudo de la Unión Soviética.

.¿Nostalgia de la URSS? Entonces no te podés perder el parque-museo Muzeon. Las estatuas y bustos de las personalidades de la revolución, como Lenin, Marx o Dzerzhinsky, que antes estaban en las diferentes calles de la ciudad, hoy conviven aquí.
Extra: enfrente se encuentra el hermoso Parque Gorky, donde podés hacer un picnic o, simplemente, descansar después de una gran caminata.

.Rastros de los zares: el Convento Novodevichi. Es un conjunto monástico enorme que fue construido en 1524. Aquí funcionan varias iglesias y también el cementerio homónimo, donde descansan grandes figuras de la historia rusa, como el célebre escritor Antón Chejov.

.¿Otro Kremlin? ¡Claro que sí! Un poco alejado del centro de la ciudad, se sitúa el Kremlin de Izmailovo que te hará sentir en un verdadero cuentito de historias ruso. Ahí también hay un mercadito del que podés llevarte recuerdos y hay una variada oferta gastronómica.

.VDNKH, el Centro Panruso de Exposiciones. Confieso que es de mis lugares preferidos de la ciudad y, al estar aquí, la URSS parece estar intacta. En aquella época, acá se exhibían los logros económicos, científicos y tecnológicos de la Unión Soviética y cada país contaba con su pabellón que hoy, siguen allí.

.La Catedral de Cristo Salvador. Se ubica cerquita del Kremlin y se convirtió en otro símbolo de la ciudad. Como está en las orillas del río Moskva, desde su puente podés tener unas vistas increíbles.

.La historia, siempre presente. Si bien podés encontrar homenajes y recordatorios de la Gran Guerra Patria en todas partes, el Parque de la Victoria alberga el museo de la Gran Guerra y allí hay un parque vale la pena visitar.

.El Teatro Bolshoi, uno de los teatros más famosos del mundo. Al contrario de lo que muchos piensan, es posible ir a ver un espectáculo sin pagar fortunas. Eso sí, hay que reservar con tiempo. Y como yapa, frente al teatro podemos encontrar una plazoleta dedicada a Karl Marx.

.El subte: un museo en sí mismo. Fue concebido para ser el “palacio para el pueblo” y tiene innumerables estaciones interesantísimas ¡Te podés pasar el día saltando de una a otra! algunas estaciones sirvieron de refugio durante la Segunda Guerra Mundial, donde funcionaron varias tiendas y hasta una biblioteca pública.

. ¿Museos? Más allá de que Moscú es un museo a cielo abierto, ¡Hay muchísimos! Pero sin dudas, el imperdibles es la Galería Tretiakov, que tiene una colección sublime de bellas artes.

Moscú es una ciudad que acepta su historia y su pasado y lo integra al presente, sin rencores. Guarda y protege los lugares que pertenecieron a los zares que gobernaron hasta 1917 y aún se ven los monumentales escudos de la URSS tallados en edificios. Moscú es una fascinante metrópoli, deja en claro que le gusta serlo y lo lleva con orgullo. Y, para mí, es en una de las ciudades más diversas e increíbles del mundo y, quizás, de mis preferidas para volver una y otra vez. No importa la época del año, Moscú me fascina siempre.